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PRESENTE Y SIRVA EL VINO ADECUADAMENTE
Compruebe que los caldos han sido los elegidos, leyendo las etiquetas y contraetiquetas. En botellas limpias, sin agitar y a temperatura correcta. Ordénelos según su preferencia. Como orientación podría ser: blancos, rosados, tintos, de licor, espumosos. Dentro de cada grupo, de jóvenes a viejos.
Descorche las botellas correctamente. Corte la cápsula y limpie la parte descubierta. Mantenga la botella vertical, sin moverla, y use un buen sacacorchos, sin llegar a taladrar el tapón completamente. Tras sacarlo huélalo y compruebe que no hay anomalías claras. Vuelva a limpiar el cuello y boca de la botella. Use copas limpias y transparentes sin olores extraños, llenándolas en su tercera o cuarta parte y cogiéndolas por el pie de la columna.
Haga la cata en local limpio, con buena luz, silencioso, sin olores fuertes (tabaco, perfumes, etc.) v sobre mesas con superficie blanca. Disponga medios auxiliares como agua para lavar copas o enjuagar la boca, pan, recipientes para expulsar el vino catado, etc. Recuerde que el catador debe gozar de buen estado de salud para tan noble tarea (descansado, no resfriado, sin preocupaciones, etc.) y mejor en ayunas o con apetito. Si fuma, dejará al menos media hora desde el último cigarro.
HAGA LA CATA CON ATENCION
Emplee los cinco sentidos, por este orden :
OBSERVACIONES FINALES
Haga su clasificación personal de los vinos, con independencia de opiniones ajenas a usted (propaganda, fama, tradición, etc.) Aprenda a valorar los vinos degustándolos y no bebiéndolos indiscriminadamente. No olvide que el vino es un alimento con dimensión estética cuyo fin principal no es calmar la sed, sino generar un placer sano. A la vez tiene propiedades saludables, y otros elementos de indudable valor, siendo vehículo de convivencia v relación humana, tomado con moderación. Anímese con su círculo familiar y amistoso a realizar actividades de cata y a valorar las sensaciones.